jueves, 12 de agosto de 2010

REVE HISTORIA DEL PARTIDO DE LOS TRABAJADORES DEL KURDISTÁN (PKK)

Tras el colapso del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, una gran parte de su territorio fue ocupado por las potencias aliadas. Después del armisticio de 1918, la disputa sobre el status futuro del Kurdistán se dirimió entre las potencias aliadas y los turcos. La burguesía turca, habiendo asegurado el control del aparato estatal que dejaron sus predecesores otomanos, tomó el control de una gran parte del Kurdistán. Los ingleses ocuparon y controlaron el total del sur de Kurdistán, incluyendo la rica zona petrolífera de Mosul y Kirkuk. Antep, Urfa y Maras fue ocupado por los franceses. El Tratado de Sevres en 1920 previó la creación de un Estado Kurdo, pero Mustafá Kemal Ataturk, el dirigente turco, rehusó ratificarlo. El segundo tratado, el de Lausana, se firmó en 1923, cuyos dignatarios fueron Turquía, Inglaterra, Francia, Italia, Japón, Grecia, Rumanía y Yugoslavia, que en conjunto omitieron la Cuestión Kurda. De acuerdo con el Tratado de Lausana, se repartió el Kurdistán en cuatro partes. El Kurdistán oriental para Irán, el sur de Kurdistán para Irak, la parte sudoccidental para Siria, y el medio y noroeste del Kurdistán, la mayor parte que cubre 250,000 km2, para Turquía. El Estado kemalista desarrolló una nueva política para tomar el control de la región y exterminar a los kurdos. La negación de la nación kurda estuvo ligada a la política panturiana y al par-turquismo, sustentados en el principio de un pueblo un mercado. El Estado kemalista destruyó todos los marcos de referencia kurdos y prohibió el uso del vocablo Kurdistán, así como su idioma. Por la misma razón, la nación kurda está físicamente dispersa por toda Turquía, y su tierra fue expropiada mediante el "Acta de Residencia Forzada" de 1930. Esta situación fue agravada posteriormente por las "Tesis Históricas Turcas", de Ataturk, que atribuyen a la raza turca el origen de todas las civilizaciones, relegando al pueblo kurdo al status de "turcos montañeses" cuya etnicidad turca ha sido deformada, supuestamente por su hábitat montañoso. La ocupación del Kurdistán se realizó de manera salvaje. Las masacres y expulsiones se convirtieron en parte de la vida cotidiana. Hubo múltiples revueltas e intentos de resistencia contra los ataques turcos: 27 entre 1920 y 1940. Inicialmente fueron exitosos pero evidentemente Turquía los derrotó con el uso de tácticas especiales de la guerra de guerrillas. Evidentemente hay diferentes razones que provocaron la derrota de las revueltas kurdas, a las que el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) da una interpretación a la luz de su visión moderna de su lucha y ha llegado a algunas conclusiones. La primera de ellas es que el carácter regional de las insurrecciones motivó su aislamiento y derrota final. En segundo lugar, el liderazgo con que se contaba era inadecuado y atrasado. En tercer término, las insurrecciones fracasaron por las dilaciones internas. El Estado turco las infiltró con un número de "revolucionarios" y los utilizó en su contra. Justamente como lo hace en la actualidad, al ejercer la política de "dejar a los kurdos destruirse entre ellos mismos". Con la derrota de la última insurrección de Dersim en 1938 se completó la ocupación de Kurdistán. A partir de entonces, Turquía introdujo un periodo de asimilación y conformismo. Las escuelas turcas se convirtieron en fuentes de asimilación. El idioma turco fue impuesto sutilmente y sin violencia, mientras se prohibía el kurdo. El mercado kurdo subdesarrollado ofreció una oportunidad única a la clase dominante turca para expandir su economía. La construcción de carreteras en los rincones más alejados del Kurdistán permitieron obtener a los turcos las ventajas de los minerales y la agricultura kurdas. Así se inició un periodo de complicidad silenciosa en el Kurdistán, en el que el Estado turco consolidaba sus afanes para enterrar la Cuestión Kurda y darla por concluida. Sin embargo, en 1973 la complacencia que adormilaba a los turcos fue interrumpida por el núcleo fundador del PKK que anunciaba una nueva etapa para el Kurdistán al enarbolar la reivindicación de su propia entidad. Turquía amanecía con el alumbramiento de un nuevo movimiento nacional.


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